El Concierto, by Neus Sintes

Samanta y Nayra eran dos adolescentes de 16 años que lo que más les gustaba era bailar y escuchar música y cómo no…éstas iban detrás de los chicos como locas. Tipico de las adolescentes. No tenian miedo a nada, eran aventureras, amantes de la naturaleza y les gustaba estar al aire libre.

Había un grupo de música el cual iba a tocar en la ciudad y ellas no se lo querían perder pero había un inconveniente de por medio; sus padres. Éstos les habían prohibido ir, además no tenian 18 años aunque cuando se maquillaban y arreglaban los aparentaban.

Samanta era hija única de una familia adinerada y sus padres siempre estaban de viaje por negocios y al tener dentro de la casa la sirvienta que a la vez veía el ir y venir de la chica, pues sus padres ya no se preocupaban tanto. Sus cabellos castaños y ondulados realzaban con sus ojos color miel. En cambio Nayra pertenecia a la clase media, ni tenía tanto como su amiga ni tan poco como para no comprarse maquillaje. Sus padres eran trabajadores y tenía un hermano pequeño, el cual siempre le tendía algún truco de los suyos y terminaban peleándose, en el buen sentido. Eran hermanos y ambos se querían como tal. Tenía el pelo más bien rizado y pelirojo y ojos color oscuros.

Eran estudiantes en el mismo instituto. Lo que Nayra tenía que ganarse más la vida y encontró un trabajo como ayudente en una biblioteca. De esta forma ganaba para sus gastos y ayudaba un poco en casa de sus padres. A Samanta no le habían enseñado qué era el tener que compaginar estudios y trabajo. Cada una tenía una educación diferente pero lo que sí tenían en común: Chicos, música, salir y sobre todo divertirse y ahora su meta: ir al concierto tan esperado que deseaban ir. Los Músicos estaban buenísimos!…y cómo tocaban!.

– Nayra tiene que haber una forma para que nuestros padres no se enteren…

– No te quejes, Samanta, le dijo su amiga. Que tus padres normalmente viajan y sólo tienes que despistar a Nati, la sirvienta…Yo lo tengo mas difícil que tú.

– Tambien es verdad…bueno tranquila Nayra. Algo se nos ocurrirá.

– Sólo nos quedan dos días, Samanta, le reclamó Nayra. No tenemos una semana!.

A la mañana siguiente quedaron temprano para ver cómo preparlo. Solo les quedaba un día y debían tenerlo todo preparado. Lo primero de todo ambas fueron a por ados mochilas ligeras para no llevar mucho  peso y sólo y únicamente lo necesario…no podían perder tiempo. Una vez preparadas, les quedaba pensar…

– Nayra tú sabes que soy muy mala en eso de pensar, sobre todo en decir mentiras. Enseguida se me nota.

– Haz un esfuerzo. Tampoco nos vamos poara no volver..le dijo Nayra

– A ver al estar mis padres de viaje, puedo distraer a Nati e irnos cuando ésta esté haciendo la siesta del mediodia. Salimo por la puerta de atrás y ya estaremos fuera.

– Vale..en mi casa siguió Nayra tendré que mentir a mis padres diciendo que me quedo a dormir a tu casa, como muchas otras veces. No les va extrañar.

Llegó la noche esperada, la noche en que verían el concierto en Vivo, con sus cantantes preferidos. Se sabían todas y cada una de sus canciones de memoría…Eran  sus ídolos.

Todas las entradas se habían agotado pero ellas tambien tenian la suya. Ansiosas iban maquilladas y vestidas como chicas de 18 años. Sus labios carnosos de color rojo fugaz y un los ojos pintados de tonalidades vivos. Nayra resaltaba por su pelo pelirrojo y Samanta por sus ojos color miel.

Llevaban minifalda y un top dejando asomar el ombligo.  Aún quedaban algunos minutos para empezar el concierto y todos los presentes estaban ansiosos, sobre todo las chicas que no paraban de chillar y de gritar los nombres de los cantantes. El ambiente era pegajoso, pero  uno se sentia bien, las vibraciones se notaban en el cuerpo.

Tras varios momentos de espera interminable, aparecieron en el escenario dos cantantes con sus guitarras eléctricas y empezaron aullando con un grito ensordecedor que hicieron quedar a todos boquiabiertos. Samanta estaba emocionadísima igual que su amiga Nayra.

– Son extraordinarios!! gritaban enloquecidas.

Mientras, todos los presentes intentaban colarse para estar delante, a primera. Samanta y Nayra cojidas de la mano para no perderse lo consiguieron.

– Son guapísimos!, verdad, Samanta.?

– Sí, me encantaría estar con ellos, aunque solo fuera por un instante…

De repente unas luces azules brillantes resaltaron en el cielo. unos focos provenientes del cielo hicieron resonar la música mas fuerte y con más energía….Nayra estaba alucinando, se dejo llevar por la música y no se dio cuenta de que su amiga Samanta no estaba con ella.

Empezó a chillar a gritar su nombre pero todo fue en vano…Por donde se había desviado no tenía ni la menor idea. Tal vez estuviera en algún servicio público o simplemente se había perido entre el gentío.

Cuando las luces amainarion pudieron ver mejor los cantantes y percibió ocn temor que Samanta estaba entre ellos. Arriba en el escenario. Uno de los cantantes la sostenía en brazos como si de una pluma se tratará y la estaba besando en el cuello. Su melena ondulada brillaba y su tez parecía mas blanca, tal vez por los focos…pero como se habia colado se preguntaba Nayra.

El concierto llegaba a su fin y tras finalizar con un acorde los cantantes desaparecieron y con ella iba Samanta.

Tras aquel día, han pasado diez largos años…Nayra trabajando en la biblioteca hizo muchas averiguaciones y del nombre del concierto no aparecia ninguna pista. No hubo ningún concierto en la ciudad pero sabía que tras muchas investigaciones por sí misma, llego a la conclusion de que eran vampiros. Se habían llevado a su mejor amiga dejándola sola, con una larga pesadilla

¿en verdad existen los vampiros, seres inmortales?…

Al salir del trabajo, cansada y sola se fue a casa cuando en la penumbra de un callejón una chica de su edad parecía indicarle que se acercara. Un grito se apoderó de Nayra…Era Samanta con los dos cantantes a su lado.

Nayra, no chilles!. Me convertí en uno de ellos el dia del concierto. Estoy bien, pero necesitaba verte…Debes prometerme una cosa: no decir nada a nadie de esto. Podremos vernos algunos veces en la noche, si asi lo deseas todavía..

Y con lágrimas en los ojos, se abrazó a la piel pálida y fría de su amiga, diciendole: No!.

– Quiero irme con vosotros. Quiero irme contigo Samanta.

Y de un mordisco la convirtió…todavía vagan por la noche cuatro vampiros. Vagan por la noche en la penumbra y solitaria noche donde los lobos aullan y la noche les pertenece.

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