A veces nuestro destino se asemeja a un árbol frutal en invierno.
¿Quién pensaría que esas ramas reverdecerán y florecerán?
Mas esperamos que así sea, y sabemos que así será.

Destino, a veces fácil y otras duro y cruel…Quizás todo tenga que ver con una vida anterior, como bien dicen los japoneses.
si es así, no sé que fui o que dejé de ser, pero en ésta hay que obtener del destino lo que no pude obtener de la anterior.
Sólo una persona puede guiar su futuro, su destino, basándose en los hechos y en las consecuencias que éstas pueden ocasionar…

Destino, tu tan brillante como tan oscuro, sé que un camino debo de seguir, puede que sea el bueno o quizás el equivocado. Pero uno he de tomar, uno he de seguir para alcanzar la meta de la felicidad.
Destino, tú puedes guiarme u orientarme cuando me sienta perdida, pero debo ser yo la que tenga que escoger entre el camino correcto.
Destino, observador del que escoge el camino…dame una pista, si crees que me equivoco. Aunque no puedo pedirte nada, ya que eso solamente depende de uno mismo.

A veces pienso, si es que no lo es, que el Destino es una meta más en la vida de cada uno. Una meta que debemos superar para seguir afrontando nuestros sueños y nuestras expectativas ante una vida llena de incertidumbre y también de cosas positivas.
Tú, Destino…Invisible a nuestros ojos, pero visible ante nuestra vida.